La calculadora humana
Cuenta la historia que hubo una niña que cuantificaba todo a su alrededor: los pasos que daba para llegar a la escuela, el tiempo que tardaba en alistarse por las mañanas, o las estrellas que veía de noche. Una historia de lucha y dedicación, que fue el motor de algunas de las proezas más grandes alcanzadas por el hombre... o en este caso, por una mujer.
Hace casi 100 años, exactamente el 26 de agosto de 1918, nacía en White Sulphur Springs, Katherine Johnson. Mujer afroamericana que a muy temprana edad demostró un talento innato para las matemáticas. Y ya que en esos tiempos las leyes de segregación de su condado no le permitía completar los estudios; su familia se mudó para que pudiera continuarlos hasta obtener con solo 18 años sus grados en Matemáticas.
Es así, que una vez graduada consiguió trabajo de profesora, una de las muy pocas ocupaciones que le era permitido por su condición. Hasta que en 1953 se une al departamento de Guía y Navegación de la NACA, agencia estadounidense precursora de la NASA. En plena carrera espacial desatada por el lanzamiento del satélite soviético Sputnik 1, Katherine se pasaba los días silenciosamente realizando las operaciones y comprobaciones de cálculo que se requerían. Pero llego el día en que no se conformo con los realizar el trabajo, empezó a preguntar y pidió participar de las reuniones con los ingenieros hombres; y como aquello no era común pero tampoco estaba prohibido pudo empezar a trabajar allí.
De a poco y gracias a su conocimiento y liderazgo fue ganando el reconocimiento de sus colegas. Su asombrosa carrera como matemática , científica espacial e informática teórica la convirtieron en un referente dentro de la Agencia. Ya para la NASA, se encargó de calcular los trayectos de varios vuelos espaciales, incluido el primer pilotado por un astronauta estadounidense, el Mercury Redstore 3. En sus palabras "al principio, cuando me dijeron que querían que la cápsula bajara en un lugar determinado y que estaban tratando de calcular dónde y cuándo debían hacer el lanzamiento, les dije: déjenme hacerlo. Díganme cuándo y dónde lo quieren en la Tierra y les diré cuando debe despegar".
Katherine ha recibido innumerables premios a lo largo de su vida. Muchos de sus artículos publicados son los más importantes de la NASA. Fue reconocida como Matemática del Año en 1997 y con la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, la mayor condecoración otorgada a un civil en su país. Actualmente, se dedica a hablar con jóvenes, especialmente mujeres, sobre la perseverancia y la importancia de luchar por los sueños por encima de cualquier discriminación racial y de género, tal y como ella hizo.
Hace casi 100 años, exactamente el 26 de agosto de 1918, nacía en White Sulphur Springs, Katherine Johnson. Mujer afroamericana que a muy temprana edad demostró un talento innato para las matemáticas. Y ya que en esos tiempos las leyes de segregación de su condado no le permitía completar los estudios; su familia se mudó para que pudiera continuarlos hasta obtener con solo 18 años sus grados en Matemáticas.
Es así, que una vez graduada consiguió trabajo de profesora, una de las muy pocas ocupaciones que le era permitido por su condición. Hasta que en 1953 se une al departamento de Guía y Navegación de la NACA, agencia estadounidense precursora de la NASA. En plena carrera espacial desatada por el lanzamiento del satélite soviético Sputnik 1, Katherine se pasaba los días silenciosamente realizando las operaciones y comprobaciones de cálculo que se requerían. Pero llego el día en que no se conformo con los realizar el trabajo, empezó a preguntar y pidió participar de las reuniones con los ingenieros hombres; y como aquello no era común pero tampoco estaba prohibido pudo empezar a trabajar allí.
De a poco y gracias a su conocimiento y liderazgo fue ganando el reconocimiento de sus colegas. Su asombrosa carrera como matemática , científica espacial e informática teórica la convirtieron en un referente dentro de la Agencia. Ya para la NASA, se encargó de calcular los trayectos de varios vuelos espaciales, incluido el primer pilotado por un astronauta estadounidense, el Mercury Redstore 3. En sus palabras "al principio, cuando me dijeron que querían que la cápsula bajara en un lugar determinado y que estaban tratando de calcular dónde y cuándo debían hacer el lanzamiento, les dije: déjenme hacerlo. Díganme cuándo y dónde lo quieren en la Tierra y les diré cuando debe despegar".
Katherine ha recibido innumerables premios a lo largo de su vida. Muchos de sus artículos publicados son los más importantes de la NASA. Fue reconocida como Matemática del Año en 1997 y con la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, la mayor condecoración otorgada a un civil en su país. Actualmente, se dedica a hablar con jóvenes, especialmente mujeres, sobre la perseverancia y la importancia de luchar por los sueños por encima de cualquier discriminación racial y de género, tal y como ella hizo.



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